miércoles, 28 de julio de 2010

¿SE ESTARÁN MURIENDO LOS COLORES?

Hace unos días, en mi periplo de lectora errante, recibí una llamada de Pilar comunicándome que otra paleta se había quedado huérfana. Otro maestro del color ha dejado nuestra vida sin su algarabía de colores.

Algunas de vosotras conocísteis a Manuel Álvarez Fijo, porque amablemente nos arrastró por los pasillos de la Facultad de Bellas Artes y nos enseñó la tumba de Bécquer y la de otros sevillanos ilustres. Otras trepásteis a su lado por los tejados de la Catedral hace apenas unos meses. Puede que alguna lo reconozca como ese señor con coleta que salía en las fotos que nos hicimos entonces. Para mis niños es "el abuelo con coleta".




Otras nos quedamos con más recuerdos y más historias que vivimos de su mano. Yo a Manolo lo heredé como amigo de mi padre (o Manolo me heredó a mí, quién sabe)...

Una noche de cuscús y risas, Manolo me regaló un bello cuento, que se "le resbaló de su mano", adornando desde entonces mi cuaderno de dibujos firmados (otra valiosa herencia). A Pilar le traerá tantas nostalgias como a mí recordar aquella noche. Hoy, al releerlo en su recuerdo, el cuento a cobrado nueva vida. Porque Manolo también era un gran narrador y en este cuento unió su pasión por la vida, por las palabras, y por los colores.

Quisiera que se quedaran grabadas sus palabras y sus colores en este Bosque No Encantado que es el blog, igual que su persona estará siempre grabada en mi corazón.


EL CUENTO DEL BOSQUE NO ENCANTADO
por Manuel Álvarez Fijo

Me he preguntado muchas veces por qué, en las leyendas y los cuentos, los bosques han sido siempre bosques encantados; quizás haya sido una especie de nostalgia de lo que hubiésemos querido que fuese y no fue, de lo que si en algún instante creímos, dejó de ser con el crecer de la realidad, a lo mejor por eso hemos necesitado soñar las imágenes convertidas en deseos.

En el fondo creo que no somos más que imágenes en las que contruimos todos los imposibles:

eternidad, siempre, amor, nunca, tú y yo… pero en realidad me pregunto si llegamos alguna vez a ser nosotros mismos (?)

Siempre me gustó el cuento de Blancanieves y también la tragedia de Romeo y Julieta: la una redimida por el amor y los otros que mueren por él; así que me llego a preguntar por qué será que el amor es cómplice de la tragedia.

Si me apuran me quedo con Blancanieves que despierta de su letargo por un beso de amor; que nos cuenta la historia de Romeo y Julieta al revés. Así que siempre me quedo en la duda de si realmente era un cuento o un sueño. (?)

Romeo y Julieta, por el contrario, me entristecen cuando al final del acto quinto...
Julieta:
-¿Qué? ¿Rumor? ¡seamos breves entonces!
(cogiendo la daga de Romeo)

¡Oh, daga bienhechora! ¡Esta es tu vaina!
(hiriéndose) ¡Enmohece aquí y dame muerte! (cae sobre el cadáver de Romeo y muere)

Tanto me entristece que me da por soñar que estoy en un bosque encantado y que soy el príncipe que despierta a Julieta con un beso de amor.

Pero no, no hay Bosques Encantados (no por que a lo mejor no sean posibles); de todos modos, a mi me contaron que una vez hubo un Bosque No Encantado donde estaban esparcidos jirones de soñadores.

II

…Yo estaba sentado aquella noche bajo la inmensa cúpula del Universo, frente al latir de una mar serena y silenciosa, preguntándome por qué si ellos llevan tantos millones de años siendo, lo demás es tan pequeño y tan corto (tanto como para haber tenido que inventar los cuentos y darle forma a los sueños)

Era una noche de cantos y cuentos de sirenas, que me contaron que una vez hubo un Bosque No Encantado, así que tenía la suerte de pensar por su cuenta (aunque en realidad nunca se supo bien si fue suerte o desgracia), pero lo cierto es que pensaba por su cuenta.

…pensaba tantas cosas. Pensaba que en la noche morían todos los colores y los sueños. También pensaba que morían las palabras, los sonidos, los gestos. En él sólo había un estrepitoso silencio que por contradictorio llenaba a la oscuridad de sensaciones y recuerdos, también de ausencias, y donde las rocas eran las no palabras ya que no podían definir a nada.

Era como un bosque
sin distancia, no se podía retroceder por que nunca se andaba, lo cual originaba algo insólito: no había ni ahí ni allí.

Todo cuanto sucedía era especialmente inquietante:
había noches sin ocaso y amaneceres sin soles, había palabras sin nombres, miradas sin imágenes que tergiversaban cualquier realidad serenamente convencional; hasta las estrellas estaban colgadas boca abajo y una luna llena aparecía al revés…

Y había también un lago con mil pedazos de reflejos de una luna rota, y flotando en él como hojas secas, estaban pedazos de soñadores de SIEMPRES, de soñadores de eternas primaveras.

Me contaron también que en aquel bosque hasta se habían perdido las letras para hacer palabras. Aquel bosque que a lo mejor un día estuvo encantado pero con el paso del tiempo solo había conservado en su desencanto dos letras: la Q y la U.

Aquellas letras suscitaban (y continúan hoy incluso suscitando) interrogantes:
¿tal vez la Q fue de QUIERO?
¿la U de UNIVERSO? ¿de UNIDAD?
(¡qué se yo!)



Se llegó a pensar que la U podría haber sido –en el caso de haber tenido acento- la U de ÚNICA; o quizás si hubiese aparecido de entre la maleza una T, podría haber sido la U de TU.

Pero aquel bosque que no era encantado realmente sólo tenía árboles sin sombra, sin sonidos del viento, sin otoños ni primaveras, eran árboles unidimensionales (apenas una línea)…

En toda su inmensidad, y sin saberse cómo, había crecido un rosal que sólo tenía dos rosas negras y que al no tener mañanas con rocío nunca pudieron llorar…




III
Aquí la sirena hizo una larga pausa; me dejó escuchar a la mar con su susurrante latir, y la noche se hizo más grande y la oscuridad más oscura.

Sentí su mano en mi mejilla, y sus dedos cogiendo, antes de que cayese, una que lanzó con fuerza al Universo y con una dulce sonrisa me dijo:

-¿Ves? Ya no es más que una estrella fugaz, diminuta partícula brillante… a lo mejor si pides un deseo… si le quieres preguntar a la mar…

Entonces le pregunté por Ella, y me dijo que de Ella tenía el color de sus ojos.

Y me dijo también que él no necesitó jamás ni encantamientos ni desencantamientos, que él ya existía antes que los bosques, y que él es la palabra SIEMPRE y que su nombre en realidad esconde en la bruma del amanecer una A pero que completo es A-MOR, por eso es tan, tan grande…

Fue entonces que comprendí mi alegría por Blancanieves y mi tristeza profunda por
Romeo y Julieta.

Preferí entonces quedarme en la “alborada” donde
“el sol no mostrara su rostro a causa
de su duelo… unos obtendrán
perdón, y otros castigo,
pues nunca hubo

historia más
dolorosa

que esta

de

Julieta y su Romeo"

(salen)


No quise saber más del Bosque No Encantado, de aquel bosque donde las rosas no tenían mañanas con rocío.

Las sirenas me entendieron y decidieron acallar
sus cantos y sus cuentos, no sin antes haberme
dejado empapado de un fresco









LA LECTURA DE "MI" CUENTO EN EL HOMENAJE DEL OTRO DÍA, GENTILEZA DE ANTONIO GARCÍA VILLARÁN (EL MAGNÍFICO LECTOR)

martes, 20 de julio de 2010

¿QUÉ DÍA CENAMOS EN SEPTIEMBRE?


Se nos olvidó poner la fecha para la próxima cena de septiembre, y para organizarnos la vuelta al cole tenemos que decidirlo. Yo voto por el 8.

A Isabel le recuerdo que ella se pidió organizar e invitar, así que algo tendrá que decir.

martes, 13 de julio de 2010

LECTORA CON ARTE ROJA SOBRE FONDO GRIS. CAGNACCIO DI SAN PIETRO

Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas, sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha...


“¿Qué es el arte?” -nos preguntábamos metafísicamente cuando yo estaba en la facultad-, “¡morirte de frío!” -decía el más chistoso de mis compañeros-.

Sin morirnos de frío (más bien al contrario), en la cena del otro día nos preguntamos lo mismo durante un ratito, y discutimos sobre cuadros buenos y cuadros malos con señoras de rojo sobre fondo gris. En estos tres años de blog, un cuadro nos ha llevado a otro cuadro, un autor a otro autor y ahora que ya somos experimentadas en esto de leer los lienzos como si fueran libros, y en ver las pinceladas como palabras llenas de matices, rizamos el rizo, y un escritor, Delibes, nos lleva a otro pintor... (Aunque como soy argüitiva, discordante y un pelín exasperante, tengo que discordar con él en que los libros crean problemas, ¡cuestión de matiz!, nunca te crea un problema algo que te gusta, en todo caso te plantean dudas, curiosidades insatisfechas, reflexiones... pero ¿problemas?)


Nicolás nos contó que Ana: “me hizo ver que mi pintura describía pero no narraba...”


Esta es una frase en apariencia inane, pero que define perfectamente dos conceptos de la pintura muy opuestos. Mi imaginación espumosa se desbordó al leerla. Me dejó insatisfecha, me hizo pensar, y tuve que dormirlo para que esas palabras, apenas esbozadas en la cena al comentar el libro, fueran tomando cuerpo en mi conciencia y salieran a borbotones cuando me di cuenta de su importancia. Buscando respuestas he ido volando de un autor a otro autor, de un cuadro a otro cuadro.


Pero antes quise saber cómo define cada una de esas palabras el DRAE:

Describir: (Del lat. describĕre). 1. tr. Delinear, dibujar, figurar algo, representándolo de modo que dé cabal idea de ello / 2. tr. Representar a alguien o algo por medio del lenguaje, refiriendo o explicando sus distintas partes, cualidades o circunstancias / 3. tr. Definir imperfectamente algo, no por sus predicados esenciales, sino dando una idea general de sus partes o propiedades / 4. tr. Moverse a lo largo de una línea. Los planetas describen elipses. La punta del compás describe una circunferencia.

Narrar: (Del lat. narrāre). tr. Contar, referir lo sucedido, o un hecho o una historia ficticios.


Ya sabemos la diferencia de matices entre describir y narrar. García Elvira describe a Ana en su lienzo, y Nicolás lo hace en el libro pero con palabras. Los dos hacen lo mismo: definen a Ana "no por sus predicados esenciales, sino dando una idea general de sus partes, cualidades o circunstancias".

"Le pintó el retrato con el vestido rojo, un collar de perlas (¿de dos vueltas?) y guantes hasta el codo. El vestido, de cuello redondo y sin mangas..." "...eludió el fondo; únicamente una mancha gris azulada, muy oscura, en contraste con el rojo del vestido, más atenuada en los bordes"...

Pero... ¿cómo sería este cuadro narrado en vez de descrito?... Quizás un artista narrativo aportaría algunos elementos que nos hicieran leer una historia (ficticia o no) de la protagonista, conociéndola más allá de su apariencia física, creando alrededor de ella una atmósfera que nos hiciera imaginar cómo sería su vida. Como cuando cada una de nosotras ve un matiz diferente en los libros "de obligada lectura" de nuestras cenas. Esos matices hacen tan interesante nuestro grupo, y provocan que en el mismo libro una crea que la vida que nos cuentan es irreal mientras la de al lado piensa que ha leído retazos de su propia vida. Pero para descubrir estos matices no se puede pasar la mirada superficialmente por las cosas, hay que fijarse en cada detalle por nimio que sea. En los libros hay que fijarse en las palabras y en los lienzos hay que seguir el ritmo de las pinceladas.


Toda esta espuma ha creado mi espumosa imaginación. Y después de dormir la frase en mis noches de insomnio (¡qué paradoja!), creo que he encontrado al pintor narrador que nos hará ver más claramente esas diferencias.


Se llama Cagnaccio di San Pietro. Y como su propio nombre indica es italiano. Pintó a esta elegante mujer con un traje de fiesta rojo sobre la pared gris azulada de su salón. Era la Señora Vighi, esposa de un rico abogado veneciano. Cagnaccio la retrató, fría y con una distanciada calma, con su peinado burgués y sentada en su butaca de piel marrón. En el suelo hay un rico cojín tirado al desgaire, mientras que otro asoma por su espalda. Sostiene un libro sobre la rodilla con sus piernas cruzadas, aunque su melancólica mirada parece alejarse de todos nosotros, volando sobre nuestro hombro izquierdo más allá del lienzo.


Aquí acaba la descripción y empieza la narración...

Este cuadro tiene muchos parecidos con el de Ana pero también los distancian otras muchas cosas. Cuestión de matices.

¿Dónde y a quién mira la señora Vighi?...

Queridas señoritas. Este cuadro tiene trampa. Para descubrir las pistas hay que fijarse, nuevamente, en lo aparentemente inane, y llegaremos a la historia (¿ficticia?) que nos quiere narrar su autor. La protagonista, con su traje rojo, tiene una presencia tan fuerte que es fácil que se escape algo. Se nos van los ojos hacia ella. Pero para eso estoy yo...

¿Habéis visto las dos figuras que decoran la mesa (de caoba) que hay a su izquierda?... ¡Un perro y un gallo! ¡son como juguetes! ¿Qué hacen ahí esos chichirimundis? ¿le recordaban a la señora Vighi su infancia? ¿no tenía otro sitio donde ponerlas más que en un salón tan refinado?

Y como en el arte también hay cotilleos ¡y gente con mucha nigra bilis!, os voy a contar uno referente a este cuadro (vosotras sabéis guardar un secreto): dicen las malas lenguas, que estas dos figurillas las pintó el artista para que quien quisiera ir más allá de lo superficial supiera que ella era su amante. Porque Cagnaccio en italiano quiere decir perro, y el gallo en Italia representa al cornudo... ¡anda con Cagnaccio y con la Vighi!

Pero... ¿qué pensaría el marido de todo ésto?, ¿se sentiría como Nicolás con el cuadro de García Elvira?, ¿sentiría el señor Vighi celos del cuadro?, ¿se martirizaría buscando las palabras que ella escuchaba mientras posaba?, ¿habría preferido el pobre marido un pintor más descriptivo que narrativo para que pintara a su mujer?, ¿qué le contaría a las visitas sobre los chichirimundis que hay en la mesa? ¿que el gallo era un souvenir de Portugal?... ¡ayyyy, que me desbordo otra vez!


********************

Y ahora, os cuento un poco quién fue su autor. En realidad se llamaba Natale Bentivoglio Scarpa. Nació en una pequeña isla de pescadores de Venecia, llamada Desenzano del Garda, el 14 de enero de 1897. Es uno de los artistas más emblemáticos de la pintura italiana de la primera mitad del siglo XX.

Su infancia transcurrió en la pequeña isla veneciana de pescadores de San Pietro in Volta, en la laguna veneta, de donde era su familia. Eran tan pobres que el padre se vio obligado a aceptar el puesto de farero, y llevaron una vida de soledad y aislamiento que condicionó toda la vida de Cagnaccio. La isla de San Pietro sólo estaba a una hora en barco de Venezia, sin embargo la distancia real de cultura y de vida era terriblemente más amplia y profunda. Venezia es el lugar del alma, de la ilusión y del entusiasmo, para el pequeño isleño que quiere ser artista.

Se formó en la Academia de Bellas Artes de Venecia, donde estudió con Ettore Tito, pero las precarias condiciones económicas de su familia lo obligan a trabajar como decorador en el taller de un artesano. Sus pinturas juveniles se encuadraron dentro de la corriente Futurista. Sin embargo, en la década de los veinte comenzó a adoptar un estilo realista muy personal. Las dramáticas vivencias de la guerra marcaron esta profunda línea de división, modificando definitivamente su visión del mundo, una experiencia extrema que condiciona todo el ambiente artístico de aquel periodo. En 1919 participa junto a Gino Rossi, Casorati, Garbari y Semeghini en una exposición de Venecia. Su obra incluye desnudos, retratos y escenas de la vida cotidiana, imbuidas de lo que posteriormente se conoció como Realismo mágico italiano.

Sobre 1920 comienza a firmar sus obras con el nombre de Cagnaccio, como era conocido en la pequeña isla de San Pietro (que le da el apellido), y que indicaba la imagen que el pintor quería dar de si mismo: un “cagnaccio” (que quiere decir perro, vil), un personaje poco integrado. A pesar de eso, se vuelve una celebridad, con su inconfundible pintura realista caracterizada por una exasperada nitidez y una mirada muy objetiva de la figura, ambiente y objetos, paralela a la pintura de la “Nueva Objetividad” alemana. En 1924 y en 1930 expuso en la Bienal de Venecia.

Esta era una de sus reflexiones sobre el arte:

“Si el espíritu es el animador de la vida, ¿deberá la pintura reflejar solamente la superficie de las cosas, deberá nacer solamente para el goce de los ojos?... una composición de fruta o de flores a la que llamamos “naturaleza muerta”, vive en el ambiente en que es compuesta, y en aquel ambiente tiene una vida que puede impresionar el ojo pero emocionar el ánimo: es en este sentimiento donde está el Arte”


Su obra más famosa es Después de la orgía (Dopo l’orgia), de 1928, donde se muestra una habitación en la que tres mujeres desnudas duermen en el suelo en posturas relajadas.

En los años 30 se agrava una enfermedad incurable que le lleva a bajar su actividad. Sus últimos años los pasa en el hospital del Mar del Lido de Venecia. Muere en Venecia el 29 de mayo de 1946 a los 49 años. Casi a la misma edad que Ana.


Y AHORA... A VER CÓMO DE ESPUMOSA ESTÁ VUESTRA IMAGINACIÓN CON ESTOS CALORES...




CAGNACCIO DI SAN PIETRO on PhotoPeach

viernes, 9 de julio de 2010

¿QUÉ LEEMOS ESTE VERANO?

Este mes se han propuesto muchísimos libros, algunos para votarlos y otros como recomendaciones de libros veraniegos. Se nota que estábamos relajadas, con nuestro gintonic en la terracita postcena.
ELENA, en su retorno a los clásicos (dijo ella ¡yo ya sólo pienso recomendar clásicos!!) nos trajo:

ANA KARENINA, de León Tolstoi
Una de las novelas más representativas de uno de los más preclaros novelistas del siglo XIX. Escrita en su madurez, refleja toda la problemática de la vieja Rusia. Es la historia de una pasión. La protagonista, que da nombre a la obra, es un personaje inquietante y fascinador por la intensidad de su vida. Tolstoi, buen psicólogo y conocedor del mundo que le rodea, abre la intimidad de Ana y traza con pulso firme la trama de esta novela, una obra imperecedera por su hondura, su fuerza y su veracidad.


FIESTA, de Hemingway (Debolsillo)
Unos jóvenes norteamericanos -dos varones y una chica- que viven en París deciden acercarse a Pamplona con motivo de los San Fermines y emprenden un viaje en tren. Durante el viaje las tensiones afectivas entre los tres van dando lugar a diversos episodios. Al llegar a Pamplona la crisis ha estallado. La chica se siente seducida por un torero español y este hecho desencadena toda una serie de hechos violentos.

RETORNO A BRIDESHEAD, de Evelyn Waugh
El retorno de Charles Ryder a Brideshead —la elegante mansión de lord Marchmain, convertida ahora en cuartel— devuelve a su memoria los tiempos anteriores a la guerra, en que paseaba embelesado por sus hermosos jardines y salones, y se dejaba sucumbir al hechizo de sus singulares habitantes. En realidad, nunca pudo Charles librarse de su ambigua amistad con el inquieto Sebastian, ni de su obsesivo amor por la hermana de éste, lady Julia, ni de la oscura y contradictoria fatalidad que dejó marcada para siempre la atribulada vida de los Marchmain con su huella de drama y desvarío. Es una de las novelas más importantes de la aclamada o
bra del célebre escritor inglés, y fue motivo de una espléndida serie televisiva, interpretada entre otros, por Laurence Olivier, Claire Bloom y Stépahne Audran, que obtuvo un enorme éxito mundial.

ROCÍO sigue con recomendaciones teatrales: ARTE, de Jasmina Reza (Anagrama)
Sergio ha comprado un cuadro moderno por una gran suma de dinero. Marcos lo odia y no puede creer que a un amigo suyo le guste una obra semejante. Iván intenta, sin éxito, apaciguar a las dos partes. Si tu amistad está basada en un mutuo acuerdo tácito, ¿qué pasa cuando una persona hace algo completamente diferente e inesperado? La pregunta es: ¿eres quien crees que eres, o eres quien tus amigos creen que eres?.

Ahora está leyendo (y le gusta mucho) una novela negra que se llama:

UNA NOVELA DE BARRIO, de González Ledesma
Premio Internacional de novela negra RBA.
Es una historia de venganza. Cuando en los años 70 dos ladrones asaltan un banco matan a un niño durante su huida. Años después, uno de los atracadores muere asesinado. Su compañero en el atraco, convencido de que él será el siguiente, intenta adelantarse y matar a quien sospecha debe ser el verdugo: David Miralles, padre del niño. La intervención del inspector Méndez, un policía a punto de jubilarse de métodos poco ortodoxos, será decisiva para resolver el caso. Muchas son las historias que se desgranan en Una novela de barrio: la del propio Méndez, un gato callejero que conoce bien la diferencia entre justicia y ley, pero no por ello deja de creer que para algunos hay esperanza. Y la historia de Barcelona: una ciudad ajena a la postal turística y cultural, habitada por la nostalgia de unos tiempos en que los barrios eran barrios y no una urbe arruinada por la especulación del suelo. Pero es también la historia de un padre, vivo a su pesar, que intenta reconstruir la vida de un hijo muerto; una historia de amor y lealtad, que resuena en la perversa simbiosis entre una vieja madame y una de sus antiguas prostitutas. Una trama sólida, redonda, contada con maestría, donde conviven la sordidez más extrema, la ternura detrás de los gestos, la miseria humana, la generosidad, la tragedia y el humor. Una historia sobrecogedora, como todas las grandes novelas, un clásico del género.

MAR DE FONDO, Patricia Highsmith
Vic Van Allen es un hombre encantador. Moderadamente rico, culto, liberal, buen padre y esposo comprensivo. Sus vecinos le quieren y le respetan. A quien no quieren tanto y respetan muy poco es a Melinda, la esposa de Vic. Es guapa,
divertida y casi tan encantadora como su marido, pero tiene un amante tras otro, y no se muestra nada discreta al respecto. Claro está que Vic lo sabe, la comprende y hasta parece divertirse con la situación, pero sus amigos opinan que debería ser menos comprensivo y más autoritario. Un buen día Vic le gasta una broma a Joel, el actual amante de Melinda. Le cuenta que ha cometido un crimen perfecto: ha matado a un hombre porque se entendía con su esposa, y nadie le descubrirá jamás. Joel le cree, se asusta y desaparece de la escena. Pero la inquieta Melinda, tras un fugaz período como esposa modelo, vuelve a las andadas con un nuevo amigo, Charley. Algo ha cambiado en la actitud de Vic, sin embargo, y Charley acaba ahogado en una piscina. Melinda clama que ha sido un asesinato y que el asesino es su marido. Pero ¿quién creería a una mujer tan alocada, si todos saben que lo de Joel no fue más que una broma, y Vic es un padre tan bueno, un vecino tan encantador, un marido tan comprensivo?.

Recomendó otros dos que no sé encontrar: Monólogos de la Vagina y otro de Yasmina que trata sobre problemas de madres e hijas.

MARI:
LA ESTIRPE DE LA MARIPOSA, Magdalena Lasala. Ed. Salamandra
El esplendor del califato cordobés, durante el reinado de la dinastía Omeya, es el marco escogido por Magdalena Lasala –coautora del gran éxito Moras y cristianas–, para su primera incursión en el género de la novela. Desde la construcción de Madinat al-Zahrâ, la maravillosa ciudad que con su culto por la belleza y el saber sembró la semilla del Renacimiento, hasta su aciago destino, se desarrolla esta fascinante saga de cinco generaciones de mujeres y de los hombres que las amaron. Zayyân, Lubná, Nûr, Sabay y Hawâ conforman la estirpe de la mariposa, llamada así por un pequeño colgante de cuarzo rosado, con la forma de una mariposa de alas abiertas, símbolo de la feminidad y de la continuidad del linaje. Durante ochenta y cinco años, el lector seguirá paso a paso el florecimiento de la civilización más rica de la Europa de aquellos tiempos. Sin embargo, cuando finalmente las mujeres disfrutan con plena libertad de una vida suntuosa en la maravillosa ciudad-palacio, una especie de jaula de oro donde el tiempo parece haberse detenido en el apogeo de una cultura de placer y refinamiento, el califato se ve amenazado por unos enemigos celosos de su riqueza. En La estirpe de la mariposa, Magdalena Lasala recupera por fin un tiempo y un lugar injustamente olvidados de nuestra Historia. Y lo hace de forma pausada, sensorial e incluso atemporal, tal como Madinat al-Zahrâ quiso ser. Las descripciones son minuciosas, intensas, acordes con el mundo que crearon aquellos hombres y mujeres venidos de un lejano y árido desierto, para quienes la simple caída de una gota de agua contenía mil colores y melodías de gloria.

CORAZÓN TAN BLANCO, de Javier Marías
Una extraordinaria novela sobre el secreto y su posible conveniencia, sobre el matrimonio, el asesinato, la instigación, sobre la sospecha, sobre el hablar y el callar, y sobre los corazones tan blancos que poco a poco se van tiñendo y acaban sabiendo lo que nunca quisieron saber. Corazón tan blanco con cerca de millón y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo constituye una novela apasionante y enigmática que ha sabido hipnotizar a los más variados lectores desde su mismo comienzo deslumbrante. Este libro ha sido considerado por muchos críticos uno de los más profundos y perdurables de la última década del siglo XX.

y del mismo autor: MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MI
Un hombre es invitado a cenar por una mujer que apenas conoce y cuyo marido está en Londres esa noche. En la casa hay un niño de dos años al que cuesta acostar. Por fin, cuando se confirma el carácter galante de la cita, la mujer se siente mal, agoniza y muere antes de haberse convertido en su amante. Éste es el arranque de una de las novelas más apasionantes y emotivas de los últimos tiempos, que ha merecido prestigiosos galardones literarios.

PERO TAMBIÉN NOS RECOMIENDA UNA PELICULA: ROMA, de Juan Diego Aristarain, con Juan Diego Boto entre otros...

Marga trae uno que BLANCA me recomienda para que me ría: Maggie ve la Luz, de Marian Keyes
Me llamo Maggie, tengo treinta y tres años y llevo nueve casada con Garv (le llamo así, pero no es su nombre). Siempre he sido la buena de mi familia, la sensata, no como mis dos hermanas. Sobre ellas se podrían escribir novelas enteras, pero este no es el lugar. Garv fue mi primer novio y mi madre siempre se lo va contando a todo el mundo, «que Maggie no era una de es las que salen cada noche con otro chico», etc., etc., y cosas por el estilo. Bueno, como te decía, yo era muy sensata hasta que un día lo vi todo diferente y dejé a Garv para ir a vivir a Hollywood con mi amiga Emily. ¿Por qué?, estás pensando. Bueno, ahora tienes que empezar a leer el libro. (¡Cómpralo antes, porfa!) Pero solo te digo que tenía mis razones, no me dio ningún ataque de locura…

Ella trae uno que le ha encantado y que resulta el ganador absoluto para el mes de septiembre:
LAS UVAS DE LA IRA, de John Steinbeck
Distinguida con el Premio Pulitzer en 1940, Las uvas de la ira describe el drama de la emigración de los componentes de la familia Joad, que, obligados por el polvo y la sequía, se ven obligados a abandonar sus tierras, junto con otros miles de personas de Oklahoma y Texas, rumbo a la «tierra prometida» de California. Allí, sin embargo, las expectativas de este ejército de desposeídos no se verán cumplidas. Entre las versiones cinematográficas que ha conocido esta novela destaca la memorable protagonizada por Henry Fonda y
dirigida por John Ford. ¡YA TENEMOS PELI PARA SEPTIEMBRE!

Pero también nos trae una de literatura fantástica: LA PRINCESA prometida, de William Goldman
La bella Buttercup jura amor eterno a Westley, que parte en busca de fortuna y es asesinado por unos piratas. La doncella, obligada, se promete al príncipe Humperdinck de Florin, un bellaco al que sólo le interesa la caza.Esta obra reúne todos los elementos clásicos de los grandes relatos ambientados en un mundo de fantasía medieval,
imprimiéndoles su fino sentido del humor. Sus personajes representan a todos los héroes y villanos de nuestros cuentos de infancia para rendir homenaje a la novela de aventuras.


MARÍA NORTE también nos manda:

EL SECRETO DE LAS COSAS PERDIDAS, de Sheridan Hay
A los 18 años Rosemary llega a Nueva York desde Tasmania con poco más que su amor por los libros y su afán por conocer la ciudad de la que tanto ha leído. En el momento que pisa la librería
Arcade se da cuenta de que ha encontrado su lugar. Allí es donde Rosemary lee la carta de una persona que busca «colocar» un manuscrito perdido de Herman Melville… El secreto de las cosas perdidas es al mismo tiempo una aventura literaria que capta la emoción de descubrir un manuscrito desaparecido desde hace mucho tiempo y un evocador retrato de la vida en una librería. Basada en documentos reales.



LA SAL DE LA VIDA, de Anna Gavalda
Simone,
Garance y Lola, tres hermanos que se han hecho ya mayores, huyen de una boda familiar que promete ser aburridísima para ir a encontrarse en un viejo castillo con Vincent, el hermano pequeño. Olvidándose de maridos y esposas, hijos, divorcios, preocupaciones y tristezas, vivirán un último día de infancia robado a su vida de adultos. La sal de la vida es un homenaje a los hermanos, compañeros imborrables de nuestra niñez. Una novela con todos los ingredientes que han hecho de Gavalda una de las autoras más leídas y admiradas de la literatura europea: alegría, ternura, nostalgia y humor.


TODO LO QUE PODRÍAMOS HABER SIDO TÚ Y YO NO FUÉRAMOS TÚ Y YO, de Albert Espinosa (Grijalbo)
“NO S
É SI EL DON ME ENCONTRÓ O YO LO ENCONTRÉ A ÉL” Mi don... Es difícil de explicar. Cómo aprendí a utilizarlo es mucho más extraño de relatar. Pero deseo hacerlo. Deseo contároslo. Hay cosas, detalles pequeños que forman parte de uno mismo y te hacen ser como eres. Y el don era algo que me definía. Aunque lo utilizaba muy poco.Hacía que me sintiera más vivo. Si hubiera tenido conectado el don cuando vi a la chica del teatro quizá no hubiera experimentado lo mismo por ella. Lo que sentí fue primario, fue muy auténtico. Cómo la podía añorar tanto sin conocerla. El ser humano es mágico e indescriptible. Notaba algo especial al volver a recordarla. Una confianza que no debe surgir entre desconocidos pero que a veces existe yes más intensa que la que sientes por alguien que forma parte de tu entorno desde hace más de veinte años. Ella no se había percatado de mi presencia, no había sentido cómo mis ojos no le habían quitado la mirada ni un solo instante.

LA ISLA BAJO EL MAR , de Isabel Allende
Narra la azarosa historia de una esclava en el Santo Domingo del siglo XVIII que logrará
librarse de los estigmas que la sociedad le ha impuesto para conseguir la libertad y, con ella, la felicidad. Zarité, una muchacha mulata, es vendida a los 9 años como esclava al francés Valmorain, dueño de una de las más importantes plantaciones de azúcar de la isla de Santo Domingo. A lo largo de la novela viviremos 40 años de su vida y lo que representó la explotación de esclavos en la isla en el siglo XVIII, sus condiciones de vida y cómo lucharon para conseguir la libertad. Pese a verse obligada a vivir en el ambiente sórdido de la casa del amo y a acostarse con él, nunca se sentirá sola. Una serie de personajes de lo más variopinto la apoyarán para seguir adelante hasta conseguir la libertad para las futuras generaciones. Mujeres peculiares como Violette, que se dedica a la prostitución o Loula, la mujer que organiza su negocio; Tante Rose, la curandera, Celestine o Tante Matilde, la cocinera de la plantación: personajes con este punto de magia que dan un ambiente y un color especial a la novela. Los amos desprecian y maltratan a los esclavos. Estos a su vez organizan rebeliones, una de las cuales provoca un incendio en la plantación. Valmorain huye de la mano de Zarité. Ella ha criado a Maurice, hijo de Valmorain que crece junto a Rosette la propia hija de Zarité y su amo. Como esclava, también estará al servicio de las dos esposas de Valmorain: dos personajes totalmente distintos pero muy bien caracterizados por la autora. Conforme avanza la novela nuestro personaje alcanza la dignidad que le corresponde. Vivirá su propia historia de amor y conseguirá la libertad. Isabel Allende le da voz a una luchadora que saldrá adelante en la vida sin importar las trampas que el destino le tiende.

PILAR, en el blog, recomendó:

TIEMPO DE VIDA, de Marcos Giralt (Anagrama)

Toda narración, incluso aquella que pretende imitar la vida, es una ficción. Un artificio. El escritor sale al mundo y lo que nos devuelve es una visión de la vida, no la vida. Partiendo de esta premisa, Marcos Giralt Torrente se enfrenta en este relato íntimo a un tema universal: la muerte del padre. A partir del dolor por la pérdida, reconstruye la relación con su padre, el tiempo de vida que compartió con él, con asombroso afán de fidelidad. Sin eludir las zonas de penumbra pero sin recrearse en ellas, sorteando con equilibrio cualquier exceso. De esa forma, con ayuda de una prosa hipnótica y concisa, la propia experiencia se transforma en experiencia de todos. El resultado es un libro absolutamente conmovedor que abraza y golpea a un tiempo. Ni un homenaje ni un ajuste de cuentas. Un intento de comprender la relación más compleja que cabe entre dos personas. El retrato de un padre y un hijo. Un inventario de vida en el que casi nada se calla y en el que, por eso, aparece la vida tal y como es: con sus tristezas y encrucijadas pero también con sus jubilosos descubrimientos. Marcos Giralt Torrente ha escrito un gran libro. Una confesión valiente y hermosa que, estamos seguros, dará que hablar.


MARÍA DEL MAR propone dos que le van un encantar a Ángela:

EL ÚLTIMO ENCUENTRO, de Sándor Marai
La búsqueda de la verdad como fuerza liberadora, como soporte ético imprescindible para sobrellevar el transcurso de una vida, está en el centro de esta novela magistral, que tras permanecer en el olvido durante más de cincuenta años fue rescatada por la prestigiosa editorial italiana Adelphi y se colocó ráp
idamente en el primer puesto de las listas de libros más vendidos de Italia. La tremenda exactitud de su prosa, apenas atemperada con un barniz de refinada melancolía, unida a la vigencia de sus propuestas morales, sitúa a Sándor Márai entre los grandes escritores europeos de este siglo. Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron elegantes veladas y cuyos salones decorados al estilo francés se llenaban de la música de Chopin, ha cambiado radicalmente de aspecto.El esplendor de antaño ya no existe, todo anuncia el final de una época. Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se citan a cenar tras cuarenta años sin verse. Uno ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, el otro, en cambio, ha permanecido en su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer. La tensión aumenta, línea tras línea, hasta que se hace casi insoportable, pero la prosa continúa, implacable, precisa, fiel reflejo del empeño de los protagonistas por hurgar hasta en lo más recóndito de sus almas, allí donde se encuentran esas verdades cuyo descubrimiento provoca, al mismo tiempo, un insoslayable dolor y un incontenible impulso vital.


y LA HERENCIA DE ESZTER, del mismo autor
Instalada en la casa que heredó de su padre y con la sola compañía de una pariente anciana, Eszter es una mujer soltera que vive con la placidez y tranquilidad de quien ha logrado adaptarse a lo que la vida le ha deparado. Hasta que un día, inesperadamente, recibe un telegrama de Lajos, viejo amigo de la familia, anunciando su inminente visita. Canalla encantador y sin escrúpulos, cuyas magníficas dotes de actor le confieren u
n poder de seducción irresistible, Lajos no sólo traicionó a Eszter, sino también destruyó a su familia y les quitó todo lo que poseían, salvo la casa en la que viven y cuyo jardín es su único y escaso medio de subsistencia. Ahora, tras una prolongada ausencia, Lajos regresa y Eszter se prepara para recibirlo conmovida por un torbellino de sentimientos contradictorios. Con la inevitabilidad del destino como eje central de la narración, La herencia de Eszter se desarrolla de una forma totalmente inesperada y paradójica. El vividor y mentiroso Lajos, con su inagotable energía, es un vendaval de vitalidad, alegría y pasión por la vida que sólo por el hecho de existir pone permanentemente en entredicho la aparente solidez de las convenciones morales más arraigadas. Escrita en 1939, tres años antes de El último encuentro, con la misma prosa depurada y precisa que ha admirado a miles de lectores, esta novela es una pequeña joya que merece su lugar entre las mejores obras literarias del siglo.

CRISTINA acaba de leer EL BARÓN RAMPANTE, de Italo Calvino
Cuando tenía 12 años, Cosimo Piovasco, barón de Rondó, en un gesto de rebelión contra la tiranía familiar, se encaramó a una encina del jardín de la casa paterna porque no quería comerse un plato de caracoles guisado por su hermana. Ese mismo día, el 15 de junio de 1767, encontró a la hija de los marqueses de Ondarivia y le anunció su propósito de no bajar nunca de los árboles. Desde entonces y hasta el final de su vida, Cosimo permanece fiel a una disciplina que él mismo se ha impuesto. La acción fantástica transcurre en las postrimerías del siglo XVIII y en los albores del XIX. Cosimo participa tanto en la revolución francesa como en las invasiones napoleónicas, pero sin abandonar n
unca esa distancia necesaria que le permite estar dentro y fuera de las cosas al mismo tiempo. En esta espléndida obra, Calvino se enfrenta con el que, según él mismo declaró, es su verdadero tema narrativo: “Una persona se fija voluntariamente una difícil regla y la sigue hasta sus últimas consecuencias, ya que sin ella no sería él mismo ni para sí ni para los otros”.

Y para las que quieran jugar leyendo os recomiendo el libro que me ha regalado Marga por mi cumple:

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE CULTURA. Ed. Taurus
Son como los libros de vacaciones de los niños, con una pequeña introducción y preguntas sobre un tema (desde filósofos griegos hasta los Beatles)... Muy entretenido para pasar un ratillo cada día.

Y de la misma colección hay otros, pero el que más me apetece es TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE ARTE (que también promete)

CIEN AÑOS DE SOLEDAD. Gabriel García Márquez. Edición conmemorativa de Alfaguara con la Real Academia de la Lengua

Contenido de la edición:
- Presentación institucional
- Prólogo: “Lo que sé de Gabriel”, Álvaro Mutis
- Homenaje. “Para darle nombre a América”, Carlos Fuentes
- Estudios: “Cien años de soledad: realidad total, novela total”, Mario Vargas Llosa
-“Gabriel García Márquez, en busca de la verdad poética”, Víctor García de la Concha
-“Algunas literariedades de Cien años de soledad”, Claudio Guillén
- Nota al texto: criterios de edición
- Árbol genealógico de los Buendía
- Texto de Cien años de soledad
- García Márquez y Cien años de soledad en la novela hispanoamericana: “Cien años de soledad en la novela hispanoamericana”, Pedro Luis Barcia
-“El patio de atrás”, Juan Gustavo Cobo Borda
-“Cien años de soledad y la narrativa de lo real-maravilloso americano”. Gonzalo Celorio
-“Atajos de la verdad”, Sergio Ramírez

Esta edición de Cien años de soledad está promovida por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, y ha sido publicada y distribuida en todo el mundo de habla hispana por el Grupo Santillana bajo su sello Alfaguara. Con el precedente de la edición de IV Centenario del Quijote, este libro se suma a un interesante proyecto de edición de grandes obras de la literatura en español que proyecta la RAE como una línea de ediciones conmemorativas ocasionales y de circulación limitada de los grandes clásicos de todos los tiempos.

Tras ella, cuatro académicos hispanoamericanos -Pedro Luis Barcia (Argentina), Juan Gustavo Cobo Borda (Colombia), Gonzalo Celorio (México) y Sergio Ramírez (Nicaragua)- glosan distintos aspectos de la personalidad literaria de García Márquez y de lo que Cien años de soledad significó en la trayectoria de la novela hispánica y en su amplia difusión en el ámbito cultural.

En Cien años de soledad aparece ante nuestros ojos todo un mundo. Para preparar el acercamiento a él, abrennuestra edición una breve semblanza de García Márquez escrita por Álvaro Mutis y una introducción de Carlos Fuentes. El magistral análisis que Mario Vargas Llosa hizo de la narrativa de García Márquez sigue siendo la más alta referencia y de él se ofrece una parte central. Dos estudios, de Víctor García de la Concha y de Claudio Guillén, tratan de mostrar caminos concretos de acceso al texto de la novela.

NOCHE TRIUNFAL DE LA ROJA (SOBRE FONDO GRIS)

ALINEACIÓN:
ADELA como seleccionadora.

CONVOCADAS: Marga, María sur, María del Mar, Elena, Cristina, Rocío-Julia Carlota, y nuestro nuevo fichaje, la excepcional invitada: Mari



Fecha: 7 de julio (San Fermín... a Binomio hemos de ir...)


Marga y yo saltamos al césped a las 8, y en autobús nos dirigimos a realizar un estudio pormenorizado del hábitat de nuestra seleccionadora (¡moníiiiiiiisiiiiiimooooooo!, ¡vamos, es que ella descubre la belleza en las cosas más precarias y aparentemente inanes. Y donde no existen, es capaz de crearla rompiendo con los valores establecidos, asumiendo todos los riesgos...!). En el frescor de su salón aplacamos nuestra sed con una cervecita y comenzamos a entrenar la lengua.

El ambiente estaba tan caldeado que los termómetros marcaban 48º a la sombra (¡sin exagerá!). María Sur recogió de la estación a su invitada (ni más ni menos que su madre, que de tal palo tal astilla), y se fueron a un bar a impregnarse del espíritu de la otra roja, la de los pantalones cortos. A las 9 nos alineamos allí toda la plantilla (con muchas bajas, aunque con unas convocadas dispuestas a dejarse la piel en el encuentro y a que nadie les sacara tarjeta roja).

9,15 h. Tras varios ¡oeee oeee oeee, oeeee! tomamos posiciones en el restaurante BINOMIO para este encuentro tan amistoso, quitando con gran pesar los banquillos de las bajas de última hora: Isabel, Pilar y Ángela.

Queremos empezar rápido el debate porque nos avisan que hay una reunión de 34 franceses a las 11’30. No es que queramos nada raro con ellos, sino que presentimos que no vamos a poder hablar con tanta tranquilidad.

Nuestra invitada, Mari, cumple años el 18 de julio, centésimo nonagésimo noveno (199º) día en el calendario gregoriano y día del alzamiento de “ese hombre” al que Ana, la protagonista de Delibes, “le arrancó las medallas del pecho”. Marga cuenta que en su pueblo hay una calle que se llama 19 de julio, porque se enteraron un día después (ya sabéis que en Canarias es una hora menos y en Palencia un día después).

María Sur, con cierto desgaire, hace entrega del regalo que le ha hecho a su invitada, que no es una cominería. ¡Ooooooeeee otraaaa veeeez al ver la bolsa!: Mirandas a gogó sobre fondo negro... La invitada, sorprendida, abre el paquete, y se encuentra con un papel pinocho negro que envuelve un original termómetro rojo con nuestro decálogo: NOSOTRAS LEEMOS... ¡hip hip hurra!... Va pasando de mano en mano, hasta que con un certero derechazo, su propietaria lo mete en la bolsa marcando varios grados más por el asimiento tan unánime.

Acepto el papel de amanuense del acta porque nuestra seleccionadora ha sido fichada como voluntaria veterana y parte el domingo hacia tierras americanas.

Comienza Adela. Lloró al leerlo. Cree que es el libro que todas quisiéramos que nos escribieran al morir (¡dentro de muuuuuuuuuchoooos añooooos!), una elegía muy bien escrita y un canto de amor, aunque dice que cree que falla en el tiempo. Le apena que una pareja con tanto vivido y con tantas cosas por vivir se rompiera de pronto. Se ha metido en el papel de él. Dice que en un libro tan pequeño se cuentan muchas historias, combinando muy pocas palabras para expresar sentimientos y emociones muy fuertes.

Comentamos la diferencia con Cinco horas con Mario, que yo empecé a leerlo pero tuve que dejar el velatorio a las tres horas porque no podía con tanto rencor como tenía la buena señora con su difunto esposo. Algunas vieron la obra de teatro y lo leyeron y les encantó. Todos los libros tienen su momento, y posiblemente no esté yo ahora para Delibes ni para velatorios voluntarios.

A Elena “le ha costado la vida” leer el libro. No se lo creía, y lo comparó con La Tregua, en la que sí le parecían creíbles los sentimientos que contaban y le parecían más próximos a ella. No le ha interesado el tema, aunque reconoce que está perfectamente escrito.

De pronto en la calle se escucha un goooooooooooooooooooooooooool, que provoca una estampida general. Marga y yo nos miramos atónitas: estamos solas en el restaurante. Cocineros, camareras, y lectoras salen corriendo al bar de enfrente a ver a la Furia española en acción.

Cuando todo vuelve a la normalidad, pasa la pelota a Mari, nuestra invitada (pido perdón por si sus palabras no se ajustan a las mías, porque me interesó más escucharla que anotar en nuestro libro de actas, lo que puede dar errores de interpretación... Como comentamos: “lo escrito, escrito queda...”). Deja claro que Delibes es para ella un escritor indiscutible, y que sólo va a comentar lo que le ha supuesto como lectora. Lo ha leído porque era “de obligado cumplimiento” para cenar con nosotras, pero no le ha emocionado, cree que es un panegírico escrito en un momento de duelo que quizás el autor debería haber guardado para su intimidad y la de sus hijos. Debatimos el papel de la mujer en esa época, y nos cuenta que está asistiendo en Cádiz un interesante seminario sobre Creatividad y emociones.

Marga regatea leyendo el párrafo con el que empieza el libro, que cree que justifica el tono del resto y la exagerada exaltación de Ana: “una copa acartona el recuerdo, pero, al propio tiempo, convierte la onerosa gravedad de tu cuerpo en una suerte de porosidad flotante”. Nicolás permanece en un perpetuo estado de semi-borrachera para “mantener en sangre una dosis de alcohol que te imbuya la impresión de que participas en la vida, de que la vida no pasa sobre el hoyo en que te pudres sin advertir que existes. Esta forma de energía suele identificarse con la alegría, aunque, por supuesto, no es la alegría, y que quizás eso justifica el tono”.

Rocío piensa que si Delibes fuera poeta quizás habría resumido todo en un poema, pero como sus recursos eran otros escribió este libro.

A María sur le ha encantado el dominio del lenguaje, aunque el libro le ha empalagado. Cree que Ana se mete en la vida de todos. Vamos, que le ha cogido manía. María del Mar apostilla: ¡es una cieza!

A las 10’30 una jauría entra en el restaurante. Franceses, lo que se dice franceses habría alguno, pero lo que se escuchaba era más propio de la furia española (y si me apuras, rural). Empezamos a gritar para que se nos escuchara.

A Rocío le empezó a gustar más el libro a partir de la descripción del cuadro de García Elvira (¡que por cierto es malísimo!... dice una arpía tan malísima como el cuadro). A ella, tan pasional, le parece muy atractivo el ataque de celos que tiene Nicolás por no haberlo pintado él y cree que es a partir de ese momento cuando lo ve más mortal. Y apostilla que no le gusta nada la decoración de la casa con tanto chichirimundi. Le alucina que en el lenguaje coloquial de Nicolás figuren expresiones como “muestras de regocijo” y “fiebres pertinaces”... lee las notas que ella ha escrito en la contraportada y pone que se tiene que hacer una mamografía. Le sorprendió la palabra INICUO (injusto), y Atrabiliario le recordó una obra de teatro, “Atrabilis” (nigra bilis. O sea, mala leche)

A Marga le gustado cómo está escrita, la idealización de Ana no le hace gracia, pero la justifica por la época. Le han gustado muchas palabras, pero le ha chocado algo mu de su tierra, el laísmo, que dice que no está admitido por la real academia.

“Es algo que suele suceder con los muertos: lamentar no haberles dicho a tiempo cuánto los amabas, lo necesarios que te eran. Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”. Debatimos que es normal que en un periodo de duelo olvidemos las cosas peores de las personas que han muerto. Todo el mundo es bueno después de muerto, pero también muchos lo son antes de morirse... Marga recordó a su madre, una magnífica persona (¡distinta!, dice ella) a la que la muerte no hizo mejor y piensa, como Nicolás que “la vida sería más llevadera si dispusiéramos de una segunda oportunidad”.

Con el griterío de los “franceses” el debate se va complicando cada vez más.

A gritos conté que para mí ha sido durísima la lectura del libro, porque tenía muy reciente la enfermedad que volvió asimétrico el cuerpo de un ser querido, y volví a vivir su muerte y a recordar un cuerpo sin calor al que no reconocía. A mi duelo también se unía que reconocí en el matrimonio de Nicolás y Ana muchísimos rasgos de mis propios padres. También mi madre abandonó los estudios por propia voluntad, desbrozando el camino de mi padre para que trabajase despreocupado y aligerando su pesadumbre de vivir. Su matrimonio también era una empresa de dos, uno producía y el otro administraba.

María del Mar gritó que le ha costado mucho leerlo, y que no le ha gustado ni le ha enganchado ningún personaje.

Reparto un cuadernito de ejercicios para el verano, para que repaséis cosas que hemos aprendido este año. Pagamos sin chupito ni ná, y nos vamos a una terracita a compartir gintonics para las recomendaciones de libros, ya que era imposible hablar.

Y acabo con una pregunta: ¿Crees tú que hay más de media docena de personas en el mundo que merezcan ser amadas?
(Para saber mi respuesta, sólo hay que darle un repasito a las fotos que hay a continuación)